En el cultivo de la platanera, una de las plagas más infravaloradas es la conocida como Traza, responsable de daños superficiales en la piel del plátano que reducen considerablemente su valor comercial.

Aunque no afecta a la pulpa ni compromete la seguridad alimentaria del fruto, sí genera defectos estéticos en forma de costras o cicatrices en la cáscara, lo que provoca su devaluación en mercados exigentes.

¿Cómo se origina el problema?

La traza está relacionada con el desflorillado de las piñas. Una de las labores principales de la platanera.

Durante el desflorillado, se debe tener especial cuidado con dejar restos de flor entre los dedos de la piña. Ya que estos al descomponerse crean un microambiente húmedo y protegido ideal para el desarrollo de esta plaga.

A medida que la materia vegetal se degrada, la traza se instala y comienza a alimentarse superficialmente del tejido externo del fruto en desarrollo.

Daños característicos

El daño más característico es la formación de una costra superficial en la piel del plátano, que provoca una devaluación comercial por defectos estéticos.

Es importante destacar que el daño es externo, pero suficiente para que el fruto sea clasificado en categorías inferiores.

La clave está en la prevención cultural:

✔ Realizar un desflorillado cuidadoso y completo.
✔ Evitar acumulaciones de restos florales entre los dedos.
✔ Mejorar la ventilación del racimo.
✔ Supervisar los racimos en fases tempranas de desarrollo.
✔ Mantener una buena higiene en el cultivo.

Un pequeño descuido en esta fase puede traducirse en un descenso notable de la calidad final.

No se trata de una plaga especialmente devastadora. Con medidas culturales se puede controlar hasta eliminar de la parcela. Pero si puede suponer una depreciación de la fruta si no se tienen estas cosas en cuenta, repercutiendo en menor rendimiento económico.

Una plaga infravalorada que afecta a la calidad del fruto
Devaluación de la fruta en el mercado